Había escrito algo hace poco tiempo y quisiera compartirlo con ustedes agregándole este comentario.
Mi búsqueda, ya hace tiempo, es "la libertad". Aunque mi vida y su circunstancias, es una contradicción total, sigo intentándolo.
Quizás deba comprender mejor que ser libre no significa solamente cumplir mi condena y salir de este lugar y nada más.
Asì que, me propuse intentar tomar por mis propios medios eso que no llego a mis manos ¿en este otro palo, que va por el mismo lado, cómo se toma eso que no está al alcance y es negado, y cuando en realidad es un derecho?.
Como verán, soy como un chico que quiere saber lo que es y un boludo que precisa desaprender.
Entonces, me propuse escribir estas cosas que las creo cercana a la libertad. Comencé a dejar de mirar las paredes e intentar ver más allà de lo que mostraban.
Como lo más palpable de mì circunstancia es esto, quise tomar todo lo que de mì podía dar, venir acá y con estos palabras intentar decirles algo.
Podrìa temer a las circunstancias de poder ser castigado por lo dicho, de ser trasladado o encausado sin motivos, o terminar quìen sabe cómo. Pero macanas, eso nunca ocurre y ni ocurrió en las Unidades Penitenciarias.
Hoy creo que los tiempos van cambiando, es decir que todos estamos en permanente cambio, que nuestros pensamientos cambian y que no compramos cualquier cosa.Y como las cosas cambian porque no cambiar uno también.
Disculpen si me encuentran con las manos manchadas de tinta. No reparen en la imagen son valores insignificantes y sin sentido. ¡Tomen!, aquí les dejo todo este desorden que escribí en los cuales quiero seguir trabajando. Hagan de cuenta que son borradores, en los cuales ustedes también pueden poner algo de lo suyo. Aunque les recomiendo, que para hacerlo, utilicen solamente la hoja en blanco y escriban algo nuevo.
Domingo 30 de enero de 2011.
Trato de tender lazos. Estos que nos hagan aun costado de esa corriente que anteriormente mencionaba en la primera carta. Es que a veces, necesitamos recordarnos algunas cosas. Traernos hasta la orilla sentarnos a conversar y ver, analizar lo que pasa frente a nosotros.
Todo lugar es un mundo. Y la cárcel es uno más, un colegio es un mundo,un trabajo es un mundo, un barrio es un mundo, con su gente, sus costumbres y todo lo que en el sucede. Todos mundos en uno, que en otra situación sino te gusta lo cambias, o elegís buscar otro ambiente.
Acá no tenès opción, tenès que convivir te guste o no y no tenès escapatoria (excepto la evaciòn) al menos el tiempo que tengas que estar y el estar encerrado en un mismo lugar, que pareciera que todos las actitudes, a la larga o a la corta hagan que nuestros sentimientos más positivos todas nuestras miserias afloren de manera notable atravesar.
Y el servicio penitenciario que da motivos a crear malestares y el preso que tiende a detectarlos con facilidad (absorbe) pero que carece de la habilidad de forjar acontecimientos que construyan otro rumbo, ese rumbo que supuestamente el sistema tendría que guiarnos a apuntar. Esa vuelta a nuestros hogares con otra visión ante la vida, con una marca constructiva en vez de resentimiento y dolor.
Pero no se puede pretender mucho cuando la realidad está a la inversa ¿ qué produce ver morir a un compañero a tu lado por falta de atención médica? o por quien defiende su condición de persona al ser agredido, es golpeado aun más (el doble) es pichicateado con medicamentos alucinógenos y mandado a una unidad psiquiàtrica ¿qué genera?
Son muy fuertes las situaciones que se tienen que atravesar a veces aquí y pocas las herramientas que ofrecen para la rehabilitación. Por ésto más que nada nace la necesidad de escribir este diario. Para crear y darme las condiciones necesarias para hacer de mí algo mejor y también con la intención de que pueda serle útil a otra persona para tener en cuenta, siempre que por sobre todo uno es el que elige.
Serìa bueno dejar por aquí una huella y jamás, nunca más volver a pisarla.
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